Señales de calma II


 

Continuamos con las señales de calma. Os recuerdo que es fundamental la observación aunque sea solamente como divertimento. Aunque al principio no veamos ninguna, os aseguro que con el tiempo y la práctica se ven.

 

Echarse.

Si echarse panza arriba puede ser una muestra de sumisión, echarse panza abajo es una señal de calma. Nuestro perro la usará si un juego es demasiado brusco, si los cachorros están muy revoltosos, tumbándose para que se tranquilicen.

La usaremos para tranquilizar a un perro miedoso o receloso, tumbándonos en el sofá o incluso en el suelo.

 

El Bostezo.

Con toda seguridad la señal de calma mas intrigante. El perro bostezará cuando va a la clínica veterinaria, cuando en nuestro hogar hay una pequeña riña familiar, si se le sujeta con fuerza, si un niño se acerca para acariciarlo, en multitud de ocasiones en que esté incómodo.

Nosotros podemos usarlo cuando esté estresado, temeroso o cuando queramos que se calme un poco.

 

Olisquear.

Esta señal exige un punto mas de atención ya que los perros olfatean habitualmente. Tenemos que saber cuando es normal y cuando es señal de calma. Esto nos lo dice el entorno.

El perro lo puede usar con un movimiento rápido de arriba a abajo o con un olfateo mas persistente.

Puede usarlo si alguien se acerca directamente, cuando algo surge de forma repentina. Un uso muy frecuente es cuando le llamas de una forma enérgica o enfadado y él se acerca olisqueando y dando un rodeo para que te calmes.

Evidentemente esta señal de calma no la podemos hacer nosotros.

 

Interponerse.

Interponerse cuando la situación es demasiado tensa entre dos perros que están demasiados próximos o entre una persona y un perro,.

Si lo hacemos tendremos que valorar como de tensa es la tensión antes de interponernos.

 

Mover la cola.

Hay que tener en cuenta que el movimiento de la cola no siempre significa alegría. Si un perro se acerca a nosotros encogido, quejumbroso y moviendo la cola, este movimiento será como una bandera blanca de rendición. Es una señal típica de cuando hemos perdido la paciencia y el perro trata de calmarnos.

 

Y hasta aquí este pequeño resumen de un tema apasionante. Os animo a que exploréis y observéis. Podéis empezar de una en una, en casa o en el parque cuando se reúnan varios perros.

Si este tema os gusta, es imprescindible el libro “El lenguaje de los perros. Señales de calma” Turid Rugaas.

Y como siempre, os agradecería vuestros comentarios.

 

Saludos.

 

 

© Aula de perros.