Un cachorro en casa


 

La llegada de un cachorro a casa debe ser una decisión de toda la familia, porque toda la familia se va a ver implicada de una manera u otra. Debemos entre todos decidir los horarios de los juegos, paseos y comida. También debemos tener acordado las limitaciones. Unificar criterios conseguirá que nuestro perro aprenda antes que se debe y no se debe hacer (subirse a la cama, dormir en cualquier sitio, etc.).

Debemos hacer que nuestra casa este a prueba de cachorros. Los cachorros están “programados” para masticar y morder, haciendo que sea más fácil el cambio de los dientes de leche por los definitivos. Esto incluiría cables o cualquier objeto que se deje a su alcance, lo que puede representar peligros para el cachorrete y un fastidio para nosotros. Cuando hayamos preparado todo el espacio no está de más que, poniéndonos a cuatro patas, demos un vistazo en modo de vista perro. para repasarlo todo. Algunos juguetes específicos nos ayudaran a que los mordiscos no se dirijan al mobiliario.

Imprescindible tener bien identificado al cachorro con microchip y una chapita con nuestro teléfono. Nos ahorrará muchos problemas.

Los primeros momentos lejos de la madre y hermanos (recordamos que no debe llevarse un cachorro a casa antes de las 12 semanas) serán un poco complicados. Por esto debemos, por un lado, prestar atención, estar y jugar con él; y por otro dejarle tranquilidad y espacio.

Un buen truco es dejar las primeras noches una botella de agua caliente en su cama y un  reloj envuelto en una manta. Así notará calorcito y un tic-tac que puede recordarle un latido.

Hay que dejar que conozca la casa y se aclimate a su nuevo hogar. No conviene que hagamos una fiesta para presentarlo a todos los amigos de golpe. Habrá que ir introduciendo las novedades poco a poco.

Por otra parte debemos tener claro cuál va a ser su sitio dentro de la casa. Debe ser un lugar donde esté su cama, si es posible con una manta con el olor de la madre, debe tener agua fresca siempre y un espacio con unos periódicos o empapadores, para irle acostumbrando a hacer sus necesidades. Podemos tener esta parte rodeada por un parque para perros (una especie de corralito) para que no esté por toda la casa cuando no estemos con él.

Al igual que para los niños, es muy importante el descanso para los cachorretes por lo que si tenemos niños debemos evitar que despierten al perro en cualquier momento. Los animales se autorregulan el descanso.

Aunque si queremos educar a nuestro perro, no sería conveniente empezar antes de los cinco o seis meses, si podemos ir reforzando las conductas que queramos potenciar. Eso sí, sin gritarle o regañarle.

Normalmente la primera conducta que querremos corregir es la conducta higiénica. Los cachorros suelen tener ganas al despertarse,  15-30 minutos después de comer y después de jugar un rato. Pondremos unos papeles y unos empapadores e iremos premiando cuando el cachorro haga sus necesidades allí, teniendo muy pendiente que no regañaremos al perro cuando encontremos algún “regalito” en otro lugar. Cuando veamos que usa los papeles, le daremos un pequeño premio de comida y muchos halagos. Podemos ir reduciendo poco a poco la superficie cubierta con los papeles para ir delimitando la zona que queremos usar.

Cuando empecemos a sacarle a la calle, una vez que hayamos terminado el ciclo de vacunas, tendremos cuidado de llevar siempre premios para ir reforzando cuando haga sus necesidades en la calle, ya que los perros aprende mucho más rápido con un refuerzo positivo premiando las conductas deseadas. Estos refuerzos pueden ser comida, mimos o juegos. Es muy importante premiar en cuanto empiece a hacer algo que este bien: un pis en el lugar correcto, tumbarse tranquilo en el suelo, irse a su cama a dormir, jugar con sus juguetes…. Las primeras veces podemos sacar un  papel de periódico y ponerlo en la calle.

El perro tiene que hacer ejercicio pero con cuidado de ir poco a poco aumentando las distancia de los paseos. No olvidemos que jugar también es  ejercicio.

Los primeros paseos son fundamentales para ir creando pautas que harán que nuestra convivencia será más cómoda con él. Una de ellas debe ser una correcta socialización. El cachorro debe familiarizarse con el entorno en el que va a vivir. Debemos por tanto dejar que se acostumbre a los ruidos, movimientos, personas, perros con los que se va a encontrar en sus paseos.

Nuestro amigo tiene que jugar con otros perros desde el primer momento, así como dejar que las personas se les acerquen de forma amable y poco brusca. Si alguien se les acerca de una forma no adecuada debemos indicarle cómo hacerlo (no volcándonos sobre el cachorro, no dar gritos, acariciarle los costados en vez de la cabeza).

También debemos perder el miedo a como les puedan tratar otros perros, lo que no significa no tener cuidado. No pasa nada porque un perro ponga en orden a un cachorro con un gruñido cuando este se acerca con demasiado ímpetu.

También es muy útil enriquecer los paseos con nuevas zonas incluso aquellas que supongan un reto (un aeropuerto, una estación de autobuses, una zona con mucho tráfico de coches o personas, etc.). Siempre tendremos cuidado de incluir estos paseos con moderación.

Un poco más adelante (como a partir de los seis meses) podemos averiguar si en nuestra zona hay algún grupo de cachorros que se reúna para hacer actividades adecuadas.

Un calendario de vacunaciones típico podría ser este:

A los 45 días de vida primera dosis de PARVOVIRUS.

A las 9 semanas de edad se dará la segunda vacuna que será para protección contra MOQUILLO CANINO, ADENOVIRUS TIPO 2, HEPATITIS INFECCIOSA C y LEPTOSPIROSIS. Y la segunda dosis de PARVOVIRUS. Opcional CORONAVIRUS.

A las 12 semanas de vida se repite una dosis de la vacuna anterior y la tercera de PARVOVIRUS.

A partir de los 4 meses de edad se vacunará contra la RABIA.

Luego hay que repetir anualmente la vacuna QUINTUPLE (PARVOVIRUS / MOQUILLO / HEPATITIS / PARAINFLUENZA/ LEPTOSPIROSIS) y RABIA.

Se DESPARASITA con cada vacunación porque además de eliminar los parásitos, el antiparasitario estimula las defensas y ayuda a que la vacuna produzca un mejor efecto inmunizante.

Ni que decir tiene que este calendario deberá ser fijado por el veterinario correspondiente.

 

Un saludo y ya sabéis que los comentarios son bienvenidos.

 

 

 

 

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