"Un perro adiestrado vive mejor. Su dueño tambien"

Paseos tranquilos

 

Una de las actividades que hacemos a diario con nuestros perros es pasear. Los paseos deben tener la duración adecuada y la forma correcta para que no sólo sean “salida WC”, sino una actividad agradable para ambos.

 

 

El paseo debe permitir a nuestra mascota inspeccionar nuevos entornos, verificar las visitas que ha tenido el entorno habitual, conocer y saludar otros perros. Resumiendo: olfatear. No podemos olvidar que el olfato no solo es su fuente de información principal, sino que ademas es algo tremendamente satisfactorio y relajante para el animal. Esto quiere decir que el paseo del perro no es ir de un sitio para otro a toda velocidad. Hay que dejar al perro que se tome su tiempo, que esté relajado.

 

Uno de los componentes que influyen mas en que el perro y nosotros disfrutemos del paseo, es que no nos lleve nuestro amigo a nosotros, que no nos arrastre tirando de la correa.

 

Si un perro tira de la correa es algo que, como todos los comportamientos caninos, se puede entrenar y perfeccionar. Para ello disponemos de arneses especiales, un ejemplo para los más testarudos son los antitiro, con enganche al pecho, que encontraremos en cualquier tienda de animales de compañía.

 

Los collares de ahogo o púas, además de resultarles muy molestos, son innecesarios para crear una conducta de paseo relajado y no son realmente eficaces.

 

Podemos optar por educar a nuestro perro a través de medios positivos, los que respetan al animal y refuerzan en positivo sus buenas conductas mediante premios.

 

Y, sobre todo, lo que debemos hacer entender a nuestro perro es que tirando de la correa no llegaremos al punto al que él se dirige.

 

¿Cómo corregir a nuestro perro?

 

Tenemos dos opciones: o bien nos paramos cuando tire y no seguimos la marcha hasta que la correa deje de estar tensa (en forma de U), o bien cambiamos el rumbo: nos detenemos y giramos iniciando la marcha en sentido contrario al que llevábamos hasta que el perro esté a nuestra altura, momento en el que volveremos a retomar la dirección anterior.

 

Con unas pocas repeticiones lograremos que nuestro amigo entienda que la forma de ir por donde él quiere es tranquilamente.

 

De todas las maneras, siempre podremos acudir a algún curso sobre estos hábitos o bien, consultar con un adiestrador si nuestro perro tira de forma excesiva e incontrolable de la correa y así nos evitaremos pronunciar una frase que muchos hemos escuchado: “¡Es que no puedo hacerme con él! Tiene mucha fuerza”.

 

Paseo. Así, sí - copia            El animal nunca tiene que tirar de la correa

 

©Aula de perros.